Cómo se hace el hormigón impreso
Los suelos de hormigón impreso sirven tanto para interiores como para exteriores, son muy útiles porque no necesitan mantenimiento e imitan a la piedra natural.
Para su elaboración hay que aplicar sobre el hormigón fresco, extendido previamente y de forma uniforme por la superficie, un colorante espolvoreado hasta que todo el hormigón quede cubierto. Cuando el hormigón ya esté preparado se le da otra capa de espolvoreado pero con un producto desencofrante.
Después hay que aplicar los moldes que se quieran en función del resultado que desee conseguir. Tras 48 horas se procederá a eliminar los restos de polvo y de suciedad, mediante el lavado de máquinas con agua a presión.
Para conseguir un acabado con la máxima calidad se aplica una capa de un líquido curativo que elimina los poros del hormigón y deja un pavimento brillante. Con este tipo de hormigón partiendo de superficies de hormigón fresco conseguirá un revestimiento superficial duradero y coloreado.
Consiste en aplicar una capa superficial endurecedora y coloreada, utilizando productos preparados y premezclados en fábrica, esto se hace para la estampación de texturas mediante moldes con distintos diseños y formas y texturas.
Este hormigón tiene muchas posibilidades decorativas y de esta manera permite a arquitectos, constructores y otros profesionales incorporar nuevos conceptos en paisajes urbanos tanto rústicos como modernos, además puede usarse en paseos, piscinas, calles, plazas, etc.
Además tiene numerosas ventajas como su durabilidad que es de muchos años, su gran resistencias a las incidencias del clima sobre todo para el hormigón que se coloca en el exterior y el bajo coste de mantenimiento.
Estéticamente también tiene muchas ventajas ya que con este hormigón pueden conseguirse distintos tipos de texturas, de formas y de colores, además de la posibilidad de combinar distintos tipos de estampados para lograr diferentes efectos a la vista.
Para su elaboración hay que aplicar sobre el hormigón fresco, extendido previamente y de forma uniforme por la superficie, un colorante espolvoreado hasta que todo el hormigón quede cubierto. Cuando el hormigón ya esté preparado se le da otra capa de espolvoreado pero con un producto desencofrante.
Después hay que aplicar los moldes que se quieran en función del resultado que desee conseguir. Tras 48 horas se procederá a eliminar los restos de polvo y de suciedad, mediante el lavado de máquinas con agua a presión.
Para conseguir un acabado con la máxima calidad se aplica una capa de un líquido curativo que elimina los poros del hormigón y deja un pavimento brillante. Con este tipo de hormigón partiendo de superficies de hormigón fresco conseguirá un revestimiento superficial duradero y coloreado.
Consiste en aplicar una capa superficial endurecedora y coloreada, utilizando productos preparados y premezclados en fábrica, esto se hace para la estampación de texturas mediante moldes con distintos diseños y formas y texturas.
Este hormigón tiene muchas posibilidades decorativas y de esta manera permite a arquitectos, constructores y otros profesionales incorporar nuevos conceptos en paisajes urbanos tanto rústicos como modernos, además puede usarse en paseos, piscinas, calles, plazas, etc.
Además tiene numerosas ventajas como su durabilidad que es de muchos años, su gran resistencias a las incidencias del clima sobre todo para el hormigón que se coloca en el exterior y el bajo coste de mantenimiento.
Estéticamente también tiene muchas ventajas ya que con este hormigón pueden conseguirse distintos tipos de texturas, de formas y de colores, además de la posibilidad de combinar distintos tipos de estampados para lograr diferentes efectos a la vista.




